Los huevos en el idioma español

No hay duda de que la lengua española es una de las más completas que existen. Como bien se dice, los idiomas “están vivos”, ya que con el paso del tiempo se van modificando y asimilan aportaciones de la cultura popular. Desde la empresa de traductores AGORA nos gustaría explicarte la aportación de la palabra “huevos” a nuestro idioma.

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A lo largo de la historia del idioma español la palabra “huevos” ha dado lugar a una gran cantidad de frases hechas. La mayoría de ellas tienen un significado completamente diferente. Veamos algunos ejemplos:

Tener huevos

Decimos que alguien “tienes huevos” o “tienes unos huevos más grandes que” como algo positivo. Y decimos “no tienes huevos” como algo negativo, que carece de huevos. Su base conceptual estriba en el predicamento de los testículos como elemento valorativo, al entenderse que de su tamaño emana estima y valía social por ser antonomástico de hombría.

Jurar por los huevos

Todo cuanto afecta a esa zona anatómica tuvo trascendencia por ubicarse allí las fuentes de la generación: quien jura por sus huevos lo hace por el linaje y pone por garante a toda su estirpe.

Costar un huevo

La expresión “costar o valer algo un huevo” es equivalente a que algo tiene mucho valor o que es muy caro. Expresión popular que remite a los tiempos de hambruna en que hasta un simple huevo era algo muy codiciado.

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Tener un par de huevos

Tener un par de huevos” es tanto como ser valiente. También existe “tener los huevos bien puestos” que proviene, como explica Pío Baroja en su obra Humano enigma, donde explica que los ciudadanos de Cervera al entrar Fernando VII pusieron en la fachada de un convento un letrero hecho con huevos sujetos fuertemente con bramante, que decía: “Viva Fernando”. De este singular hecho se decía que “tenían los huevos bien puestos”.

Hacerlo por huevos

¿Por qué se dice hacer algo por huevos? Conviene advertir que se trata de un asunto ajeno a la realidad del objeto evocado. Como los estudiantes de filología románica saben, el huevo del que aquí hablamos procede del sintagma latino opus est = “hay necesidad de, o es preciso”, que a su paso al castellano dio la forma “huevos hay, o huevos habemos”.

Un claro ejemplo de du uso en tiempos remotos lo encontramos en el pasaje del Cantar de Mio Cid, donde uno de los que acompañan al héroe castellano le dice: “Huevos habemos, mío Çid…”, es decir, es necesario.

Haber huevos

Tener o haber huevos se implantó en la mente del hablante con el significado de ser menester, no haber otra salida, de donde no fue difícil pasar a la expresión hacer algo por huevos, por pura necesidad.

La sexualización del sentido vendría al perder el hablante la conciencia etimológica y buscar una explicación: los huevos de que se trata debían ser en su razonamiento los testículos, parte de la anatomía que mejor evoca ese particular objeto, con lo que el sentido general sufrió un cambio; de hacer algo por necesidad se pasó a hacerlo por la fuerza, a las bravas, echándole huevos.

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Echar huevos a algo

Echar huevos a algo es echarle valor y raza, dicho en alabanza de la persona animosa que reacciona con valor, teniéndose en mente los testículos por metáfora formal.

Manda huevos

La fraseología emplea este término en numerosos casos. “Manda huevos” es una expresión que decimos ante lo irremediable con significado afín al de “no hay otra salida”; también tiene valor laudatorio dicho de quien por su valentía y arrojo resulta irresistible.

Un manuscrito del XVIII dice referido a la autoridad de cierto alcalde de corte: “Y diga lo que mande huevos, que todos entendemos que la voluntad de Vuestra Señoría se habrá de ejecutar por ser necesidad, orden y derecho”. Es decir, ordene qué se ha de hacer por no haber otro remedio.

Poner a huevo

Poner a huevo” es modo adverbial alusivo a lo barato que se vende una cosa; se emplea con los verbos estar a huevo, es decir, estar muy bien de precio; tener a huevo es tenerlo muy fácil, dicho antaño por el bajo precio que antaño tuvo este alimento, según Julio Casares en su Introducción a la lexicografía. En la actualidad a derivado su significado a “poner en bandeja”, es decir, que es una ocasión muy propicia para hacer algo de forma sencilla.

No es por el huevo sino por el fuero

Otras frases hechas aluden asimismo al huevo con carácter legal: “no es por el huevo sino por el fuero”, dicho para defender principios, o cuando alguien va contra un derecho más que contra un bien material, y cuyo sentido se basa en haber sido el huevo tributo que pagaba la gente pobre, y en alusión a que Alfonso VIII impuso en Toledo cierto impuesto pagadero en huevos de gallina, impuesto que rechazó el alcaide Esteban de Illán.

Se extrañó el rey de que contribución tan escasa encontrara oposición, a lo que el alcaide repuso que el pueblo no se oponía a ayudar al rey con una contribución siempre que fuera voluntaria, pero que no estaba dispuesto a que se atacara la condición de ciudad franca exenta de impuestos que Toledo tenía. Se luchaba no por el huevo, sino por el fuero.

Poner los huevos por corbata

Hay una explicación científica: los testículos se alojan en el interior del escroto, donde hay un músculo llamado cremáster que se contrae ante situaciones de pánico y tira hacia arriba dando la impresión de que se ocultan los testículos (huevos) en el abdomen, cosa que sucede al pusilánime, que de puro miedo ve disminuida su cojonada ante situaciones en las que es médicamente observable cómo el cremáster tira hacia arriba y pone los huevos de corbata.

Acojonante y acojonado

Decimos que es acojonante, en el lenguaje popular, aquello que impone o sobrecoge el ánimo de quien lo contempla; se afirma de quien descuella en algo. El participio activo acojonante es elogioso, sin embargo el participio pasivo acojonado es demérito.

En el primer caso se alude a la condición de acojonar que algunos tienen; y en el segundo, la incapacidad de otros para imponerse o hacer valer su derecho.

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