Tarifas de traducción vs. productividad

Entre los traductores independientes, las empresas de traducción, y los clientes existe un constante diálogo y negociación en relación a las tarifas de traducción. En Traducciones AGORA queremos aportar un poco de luz al respecto.

No te pierdas cosas que debes saber antes de estudiar traducción

Comparación de las tarifas de traducción

Es sano y fundamental que tanto las agencias de traducciones como los traductores autónomos podamos debatir de este asunto sin tapujos ni reservas.

De hecho, es una cuestión bastante repetida que, más temprano que tarde, salta a la palestra en los eventos o conferencias de traductores, en las redes sociales y en los foros de Internet. Pero aunque parezca lo contrario, esta disputa puede ser muy positiva y beneficiosa para todas las partes.

Primero, será realmente práctico para los traductores que inician su andadura en el mundo laboral, puesto que van a poder tener una idea global del mercado con el conocimiento de los traductores más expertos.

Y para los más aguerridos, que es posible que creamos que ya lo sabemos todo, tendremos la posibilidad de recibir otros puntos de vista y asimilar mejor por qué razón hay algunos determinados procederes respecto a los precios entre los traductores ”principiantes”.

Un diálogo incesante

A pesar de la enorme transcendencia de este diálogo, que afecta a todos y que beneficia al sector de la traducción, es indispensable que dispongamos de toda la información posible. Pero, lamentablemente, en la vida real muy pocos se implican y exponen abiertamente sus tarifas.

Podemos hallar el tema de cuánto se cobra por palabra en muchas bitácoras, en foros de discusión, en redes sociales…, pero muy pocos traductores autónomos tienen la valentía de indicar cuánto gana por palabra en sus traducciones.

Esto es así por distintas circunstancias. Hay quien asevera que desvelando su tarifa se coloca en una posición más débil a la hora de pactar ante posibles clientes o bien empresas de traducción.

En segundo lugar, existe una suerte de temor infundado frente a los posibles pareceres de otros traductores que pueden pensar que aplicamos un precio muy alto o bien bajísimo (normalmente opinarán que cobramos muy poco).

Cuando nos encontramos este último caso, generalmente encontraremos opiniones afables, varias edificantes, puesto que cada uno tiene formada su opinión con respecto a este tema. No obstante, podemos encontrar a unos pocos que normalmente procuran “reventar” el diálogo.

Los defensores de las tarifas de traducción elevadas son aquellos traductores profesionales que, frente a un colega que dice cobrar menos de ”equis” desenfundan su sable y comienzan a cortar cabezas indiscriminadamente, clamando al cielo ante semejante herejía.

Opiniones respecto a las tarifas de traducción

La batería de comentarios al respecto es altamente repetitiva, véase “de este modo esta profesión pierde su prestigio”, “tus tarifas están muy ajustadas”, “incendias el mercado”, “yo nunca pediré eso”, etcétera.

Estos señores (o señoras) no piensan en las posibles circunstancias individuales ni qué nivel de complejidad o bien clases de proyectos de traducción son. Lo de menos es el cobrar menos de X, lo importante es encender las antorchas.

La raíz del conflicto en todos y cada uno de los debates relativos a las tarifas es que empleamos una unidad de medida errónea a la hora de determinar si disponemos de unos emolumentos apropiados para poder vivir de forma decorosa efectuando la labor de traductor profesional.

Alegar rotundamente y como opinión experimentada que 4 céntimos de Euro es un importe bajo es lo mismo que declarar que un país cuente con cinco millones de personas en paro es una locura.

Como todas las cosas en este mundo, depende palmariamente del contexto. Cinco millones de parados es desmedido si hacemos referencia a un país como España, pero si lo decimos de un país como la India, es una cantidad que firmarían con gusto los líderes de dicho país.

Por ende, para manifestar que 0,04 Euros es una tarifa innoble o bien elevada deberemos compararla con un escenario auxiliar que nos consienta poder formalizar una comparación.

¿Cuántas palabras tengo capacidad de traducir por hora en este texto especializado? ¿Cuánta terminología determinada tiene? ¿Cuántas horas voy a dedicar para traducir este documento? De esta forma, conseguimos realizar comparaciones efectivas relativas a nuestros honorarios.

Como muestra: una tarifa de 0,04 para medio millar de palabras posiblemente sea atractivo si se trata de traducir la circular de una empresa donde notifica que se traslada e indica sobre sus nuevos datos de contacto.

Hablamos de un documento claramente sencillo, prácticamente ninguna terminología y vamos a poder realizar esta traducción sin complicaciones en menos de media hora.

En el caso opuesto, trabajar por una tarifa de 0,04 € para una investigación médica sobre una pandemia es algo estrambótico, puesto que difícilmente podremos traducir más de cuatrocientas palabras en una hora, debido a la compleja terminología y que la traducción debe entregarse completamente libre de errores y perfecta.

Tarifas para traductores noveles

En muchos de estos “combates” dialécticos en la red es bastante frecuente leer expresiones por parte de los traductores menos experimentados similares a: “Tú puedes negociar las tarifas porque tienes cubierta la espalda o tu clientela siempre cuenta contigo y depende de ti”.

Y en cierta manera, nos les falta razón (existen salvedades). Cuando los traductores con pocas “horas de rodaje” inician su andanza en el mercado, están en peores de condiciones, debido a que:

  1. Primero: necesariamente tienen que conseguir un lugar en el mercado, incrementando su experiencia para más tarde poder conseguir acceso a más clientes. Esto hará que en un futuro puedan disponer de mayor posibilidad de selección y de negociación.
  2. Segundo: deben conciliar el punto anterior con sobrevivir, puesto que el ser humano tiene la fea costumbre de precisar comida a diario para poder sobrevivir.

Conciliar estos dos puntos es, en el mejor caso, complicado, y en la mayoría de los casos nos fuerza a tener que aceptar tarifas y rentas más reducidas. Hay traductores profesionales que recriminan este hecho y piensan que es el mayor perjurio de la era moderna.

Otros, en cambio, consideramos que cuando se empieza, no hay más antídoto que aceptar lo que ofrecen. Si en el primer año de trabajo hemos enviado quinientos currículums, es posible que recibamos respuesta de cincuenta posibles clientes, de los que ocho nos pidan efectuar una prueba y finalmente, acabaremos trabajando para 3 o 4.

Para finalizar, no te pierdas nuestro post sólo los traductores autónomos entienden estas cosas